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DISCIPLINA VS. INTELIGENCIA POR J. KRISHNAMURTI

  El problema de la disciplina es realmente complejo, porque la mayoría pensamos que a través de cierta forma de disciplina finalmente tendremos libertad. La disciplina es cultivar la resistencia. Resistiendo, formando una barrera dentro de nosotros mismos contra algo que consideramos equivocado, pensamos que somos más capaces de comprender y de ser libres, de vivir plenamente, pero ello no es un hecho, ¿o sí?. Mientras más se resisten o luchan contra algo, menos lo comprenden. Seguramente es sólo don de hay libertad, verdadera libertad de pensamiento, de saber, cuando se puede descubrir cualquier cosa.

  Pero la libertad obviamente no puede existir en un marco. Y casi todos vivimos en un marco, en un mundo limitado por las ideas. Por ejemplo, sus padres y maestros les dicen qué es lo correcto y qué es lo equivocado, qué es malo y qué es beneficioso. Saben lo que dicen los demás, lo que dice el sacerdote, lo que dice la tradición y lo que aprendieron en la escuela. Todo esto forma una especie de limitación, dicen que son libres. ¿Lo son? ¿Puede un hombre ser libre en tanto viva en una prisión?

  Así debemos derribar los muros carcelarios de la tradición y hallar por nosotros mismos lo que es real, lo que verdadero. Necesitamos experimentar y descubrir por cuenta propia, y no simplemente seguir a alguien, sin importar cuán buena, cuán noble y emocionante pueda ser esa persona, y cuán felices podamos sentirnos en su presencia. Lo que tiene significado es ser capaces de examinar y no sólo aceptar todos los valores creados por la tradición, todos los valores que la gente dice que son buenos, beneficiosos, válidos. En el momento en que aceptamos, comenzamos a conformarnos, a imitar; y al conformarnos, imitar, seguir, nunca podemos sentirnos libres y felices.

  Nuestros mayores dicen que hay que disciplinarse. La disciplina se la imponen ustedes mismos y otros, del el exterior. Pero lo importante es ser libres para pensar, para investigar, para que comiencen a descubrirlo por ustedes mismos. Desafortunadamente, la mayoría no quiere pensar, descubrir; tienen mentes cerradas. Pensar a profundidad, ir al meollo de las cosas y descubrir por nosotros mismos lo que es verdadero es muy difícil; requiere una percepción siempre alerta, una investigación constante, y lo más común es que no haya la inclinación ni la energía para hacerlo. Se dice: "Tú sabes mejor que yo, tú eres mi gurú, mi maestro y yo te seguiré"

  Así ,es muy importante que desde la más tierna edad sean libres para descubrir, y no se vean limitados por una pared de cosas que deben hacer y cosas que no deben hacer; porque si se les dice constantemente qué hacer y qué no hacer, ¿qué sucederá con sus inteligencias?. Serán ustedes entidades que no piensan y que simplemente van hacia alguna carrera, a quienes sus padres les dicen con quién casarse y con quién no; y obviamente ello no es la acción de la inteligencia. Pueden aprobar sus exámenes y ser muy pudientes, tener buenas ropas y muchas joyas, bastantes amigos y prestigio; pero en tanto estén atados por la tradición, no puede haber inteligencia alguna.

  La inteligencia florece solamente cuando somos libres para preguntar, planificar y descubrir; así sus mentes serán muy activas, muy alertas y claras. Entonces serán individuos totalmente integrados, no una entidad atemorizada, que, sin saber qué hacer, sienta en su interior una cosa y hacia el exterior se conforme con algo distinto. La inteligencia les exige que rompan con las tradiciones y vivan por cuenta propia; pero están limitados por las ideas de sus padres sobre lo que deben hacer y lo que no deben hacer, y por las tradiciones de la sociedad. Así hay un conflicto interno, ¿no es así? Ustedes son jóvenes, pero no demasiado para no ser conscientes de esto. Quieren hacer algo, pero sus padres y maestros les dicen: "No lo hagas". Así  existe una lucha interna; en tanto que no resuelvan esa lucha se verán atrapados en el conflicto, en el dolor, en el sufrimiento, siempre deseando hacer algo y viéndose impedidos a hacerlo.

  Si ustedes examinan esto muy cuidadosamente, se darán cuenta de que la disciplina y la libertad son contradictorias, y que buscar la verdadera libertad implica un proceso sumamente distinto que desemboca en su propio esclarecimiento para que no hagan ciertas cosas. En tanto sean jóvenes es muy importante que sean libres para descubrir, y que se les ayude a hacerlo, para determinar qué quieren verdaderamente hacer en la vida. La semilla debe plantarse ahora para que comience a tomar la iniciativa.

  En el camino, con mucha frecuencia pasan junto a aldeanos que llevan grandes cargas, ¿no es así? ¿Qué sienten al respecto? Por esas mujeres pobres, con ropas sucias y rotas, con alimento insuficiente, que trabajan días tras días por unos mendrugos, ¿no sienten algo? ¿O están tan atemorizados, tan preocupados por ustedes mismos, sus exámenes, su aspecto, sus saris, que nunca les ponen atención? ¿Sienten que son mucho mejores, que pertenecen a una clase superior y que, por consiguiente, no necesitan considerarlos? Cuando los ven pasar, ¿qué es lo que sienten? ¿Acaso no quieren ayudarlos? ¿No? Eso indican cómo piensan. ¿Están tan entorpecidos por siglos de tradición, por lo que dicen sus padres, son tan conscientes de pertenecer a cierta clase, que ni siquiera miran a los aldeanos? ¿Están en realidad tan cegados que no saben qué sucede a su alrededor?

  Es el temor, el temor de lo que dirán sus padres, de lo que los maestros dirán, el temor a la tradición, el temor a la vida,  lo que gradualmente destruye la sensibilidad, ¿no es así ? ¿Saben qué es la sensibilidad? Ser sensibles es sentir, recibir impresiones, tener simpatía por quienes sufren, sentir afecto, ser consciente de las cosas que suceden alrededor. Cuando suena la campana del templo , ¿son conscientes de esto? ¿Escuchan el sonido? ¿Alguna vez observan la luz del sol sobre el agua? ¿Son conscientes de los pobres, de los aldeanos que fueron controlados, aplastados por siglos de explotadores. ¿Cuando ven a un sirviente que carga una pesada alfombra le ayudan?.
  Todo esto implica sensibilidad. Pero como ven la sensibilidad se destruye cuando nos disciplinamos, cuando tememos o nos preocupamos por nosotros mismos. Preocuparnos de nuestro aspecto, de pensar en nosotros mismos todo el tiempo, que es lo que hacemos todos de una forma u otra, es hacernos insensibles, porque cuando la mente y el corazón están limitados, perdemos toda apreciación de belleza.

  Ser realmente libres implica una gran sensibilidad. No hay libertad si nos vemos limitados por el interés en nosotros mismos o por las diversas murallas de la disciplina. En tanto que su vida sea un proceso de imitación, no puede haber sensibilidad , ni libertad. Es muy importante, mientras estén aquí, sembrar la semilla de la libertad, que es para despertar la inteligencia; porque con esa inteligencia ustedes pueden afrontar los problemas de la vida.

  Fuente: Krishnamurti, J.- Tu vida futura- Ed. Grijalbo, México 1998  


  

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