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EL DINERO Y LA ESPIRITUALIDAD: ENTREVISTA
CON SHAKTI GAWAIN
Identificar mis necesidades parece
muy simple, pero tengo cuarenta años y todavía no las tengo claras. Son
demasiadas (pasar más tiempo a solas, ampliar mi círculo social, tener dinero
y tiempo libre) y algunas parecen contradecirse entre sí. ¿Por dónde empiezo?
A veces resulta difícil determinar qué
necesitamos y establecer prioridades. Pero lo más importante es comenzar a
prestar atención.
¿Qué quiere de verdad? Piense en lo que ocurre a las personas que
sufren una catástrofe y lo pierden todo. Se ven obligadas a restablecer sus
prioridades. ¿Qué sería más importante para usted en esa situación ? ¿Qué
necesita y desea de verdad para su bienestar?
Sí; sé que las distintas voces de su interior responden cosas
diferentes porque, como ya he dicho, la vida está llena de polaridades.
Necesitamos pasar tiempo a solas, pero también relacionarnos con los demás.
Sin embargo, quizá descubra que tener un círculo social amplio es menos
importante que mantener un contacto estrecho y regular con unas pocas personas.
Podría llegar a la conclusión de que es posible descartar las
formas menos gratificantes de relacionarse con los demás, buscar personas que
le produzcan una mayor satisfacción y, al mismo tiempo, dedicarse más tiempo a
uno mismo.
Sé que no es fácil. Pero forma parte del proceso de tomar conciencia.
En el trascurso de la vida tenemos que repetirnos muchas veces la misma pregunta
"¿Qué es verdaderamente importante para mí?" e ir modificando la
respuesta. Nuestras necesidades y deseos cambian. A medida que perseguimos
ciertas metas que nos parecen importantes y desarrollamos ciertas facetas, es
probable que nuestras prioridades cambien.
Por ejemplo, durante mucho tiempo mi trabajo fue importantísimo para
encontrar satisfacción y plenitud en mi vida. Ahora eso comienza a cambiar
ligeramente. He satisfecho muchas de mis necesidades y deseos en ese ámbito.
Siento la necesidad de tener más tiempo para mí y el deseo de explorar otras
áreas de mi creatividad. Esto también me impulsa a desarrollar nuevos métodos
de trabajo.
¿Cómo es posible que siempre acierte
sobre las necesidades de mi familia y amigos y no sobre las mías?
Si se ha identificado con las
cualidades de la persona benefactora o complaciente, es probable que le resulte
más sencillo conocer las necesidades de los demás que las suyas propias. Debe
aprender a prestar menos atención a otros y concentrarse en uno mismo.
Esto requiere práctica, como cualquier otra disciplina que deseamos
dominar. Casi todos estamos condicionados para negar nuestras necesidades más
profundas. No hemos aprendido a ser perceptivos en este aspecto. Pero con un
poco de ayuda y práctica lo conseguirá.
Dice que un elemento importante de la
prosperidad consiste en equilibrar las polaridades en la vida y en nosotros
mismos. ¿Eso significa que cuanto más feliz y próspera sea, más reveses debo
esperar?
No, al contrario. Si se identifica con un
extremo de la polaridad y vive inclinado hacia ese lado, tarde o temprano la
vida la obligará a pasarse al otro extremo para que comience a explorarlo y
aceptarlo.
Si ha realizado el trabajo necesario para tomar conciencia y aceptar
ambos extremos de la polaridad, "contendrá" los dos opuestos. Es una
posición muy estable. Cuando haya desarrollado ambos aspectos, o al menos sea
consciente de ambos y los haya aceptado, se sentirá más equilibrada y habrá
menos posibilidades de que caiga en un extremo negativo.
Tengo miedo de ser muy feliz, porque
creo que entonces tendré momentos igualmente tristes. ¿Me ocurrirá algo
verdaderamente demoledor?
Si solo desea felicidad en la vida
y se niega a aceptar otra cosa, está totalmente identificada con un extremo de
la polaridad y niega el otro, tal vez a causa del miedo. Sin duda la vida
continuará su curso y le producirá tristeza en alguna ocasión.
Pero si acepta los dos extremos de la polaridad, si comprende que la vida
contiene momentos de felicidad y de tristeza, superará los momentos tristes con
la convicción de que todo tiene un aspecto positivo. La plenitud y
satisfacción de su vida no desaparecerá solo porque pase por una mala racha.
Tengo menos dinero que hace cinco
años, pero me siento más próspera. ¿Por qué? ¿Porque tenemos menos miedo o
porque estoy negando mis verdaderos sentimientos? ¿Es progreso o negación?
Yo diría que es progreso. Lo que
dice coincide con el hecho de que la prosperidad depende menos de la situación
económica que del grado de satisfacción de ciertas necesidades en la vida.
Es probable que haya evolucionado hasta un estado en el que está más en
contacto consigo misma en ciertos aspectos y, en consecuencia, haya conseguido
satisfacer más necesidades. Quizá no todas, pero más que antes. Si vive en
mayor armonía consigo misma, más cerca de lo que es, el hecho de que su
situación económica haya cambiado ligeramente es irrelevante.
¿Y si ha cambiado más que ligeramente
en un sentido negativo? ¿Debo pensar que es un precio que debo pagar?
Debería pensar qué parte de usted
refleja su situación económica. Quizá deba tomar otros pasos hacia el cambio
y la sanación.
Hace poco asistí a una de sus charlas
sobre prosperidad y noté una reacción de desencanto general cuando dijo que no
todo el mundo está destinado a tener mucho dinero. ¿Cómo interpreta esa
reacción?
Creo que en un nivel profundo
tenemos la posibilidad de escoger. No existe un Dios que haya dicho con
antelación: "Tú serás rico y tú serás pobre durante toda tu vida.
Ahora saca el máximo partido de tu situación".
Creo que el alma elige el proceso de aprendizaje que desea o el que
necesitamos para nuestro desarrollo como seres humanos. Tengo la impresión de
que se nos presenta el reto de encontrar la verdadera prosperidad dentro de las
circunstancias concretas que hemos creado en nuestra vida.
Me resisto a creer que el viaje de mi
vida puede incluir el que pase necesidades económicas durante el resto de mi
existencia. ¿Acaso el hecho de que diga que me resisto, una expresión con
mucha carga afectiva, significa que estoy negando alguna energía o algún
aspecto de mi personalidad?
Es muy probable, porque cuando
existe una carga afectiva, casi siempre subyace una energía negada. Puede que
esté negando esa parte de usted que podría ser feliz con muy poco: el asceta
que habita en su interior.
También es posible que le digas: "Si nunca he tenido mucho dinero,
jamás conseguiré satisfacer mis necesidades".
Es como ser condenada a la infelicidad de por vida. ¿Y si pudiera ser
feliz teniendo solo el dinero necesario para hacer las cosas que desea de
verdad y sentirse satisfecha con esa vida? ¿Necesitaría grandes sumas
de dinero?
Me he acostumbrado a usar mi tarjeta de
crédito y pensar que el dinero aparecerá de un modo u otro. ¿Conoce la voz
que dice: "No viviré dentro de mis posibilidades?" (Es como Scarlet
O' Hara en lo que el viento se llevó: "Nunca volveré a pasar
hambre"). ¡Cómo domar a Scarlet O' Hara con una Mastercard?
Las tarjetas de crédito son muy
peligrosas y yo aconsejo que se usen con prudencia. Si es proclive al
autosabotaje, a la rebeldía o a los excesos, quizás sea mejor no usarlas.
Incluso las personas más sensatas y responsables se sorprenden de la rapidez
con que acumulan gastos, y a veces tienen dificultades para pagarlos. Las
tarjetas de crédito alimentan esa parte de nosotros que se niega a reconocer
los límites.
Siempre he tenido la esperanza de
ganarme muy bien la vida, mejor que mis padres, pero no es así, ¿sabe por
qué?
Es posible que se haya identificado
con esa faceta de su personalidad que dice: "Si tienes éxito deberías
ganar tanto dinero; debes ganar más que tus padres, porque en teoría, tienes
que avanzar en la escala social".
Quizás haya negado esa otra parte de usted que dice: "No me
interesa tener mucho dinero. Ni siquiera aspiro a tener éxito completo en mi
profesión. Si pudiera vivir en un sitio bonito, hacer algo que me apasione y
estar rodeada de gente que me ame, sería feliz".
Desde luego, otra posibilidad es que esté bloqueando inconscientemente
su capacidad para ganar más dinero por temor al éxito o por rebeldía.
¿Cómo puedo hacerme un presupuesto si
mis ingresos son tan irregulares?
Mis ingresos también son irregulares y siempre
lo han sido. Hago lo posible para prever lo que sucederá. Planifico mis
gastos unos meses o un año antes, basándome en la cantidad de seminarios que
coordino, los posibles derechos de autor de mis libros y otras fuentes de
ingresos. Procuro calcular a la baja, para no encontrarme con sorpresas
desagradables. Con un poco de práctica aprenderá a hacer conjeturas bastante
realistas.
Después tiene que revisar el presupuesto con regularidad. Es importante
saber cuánto gasta. Yo he descubierto que cuando uno tiene una idea clara de lo
que necesita, de una forma u otra se las arregla para ganar lo suficiente para
cubrir esas necesidades. En mi caso ha sido así, y he visto que a muchas
personas les ocurre lo mismo.
¿Hacer un presupuesto no limita la
idea de prosperidad? ¿No aprovecharíamos mejor el tiempo visualizando nuevos
ingresos?
No; porque cuando uno hace un
presupuesto crea un plan de lo que necesita. Esto permite que el universo lo
ponga en marcha. He descubierto que es mejor controlar el proceso de manera
consciente, descubrir lo que uno necesita y luego visualizar los ingresos que se
desean. Después puede comenzar a ampliar su visión de manera paulatina.
La mayoría de la gente piensa que un
presupuesto determina lo que no deben gastar. Pero un buen presupuesto es
equilibrado; deja lugar para algunas de las cosas que se quieren, además de
aquellas que necesita. Es probable que no pueda gastar tanto como le gustaría
de inmediato, pero con un poco de paciencia su prosperidad económica crecerá.
El principal obstáculo en mi experiencia de prosperidad es el
miedo. ¿Es verdad que el miedo nos atormentará hasta que hagamos las cosas que
más nos asustan? He pensado en saltar en paracaídas para superar mi miedo a
las alturas.
Tiene que admitir su miedo y trabajar con él. No me parece
buena idea desestimar su miedo y obligarse a hacer aquello que la aterroriza.
Creo que es más conveniente observar ese miedo, experimentarlo, honrarlo y
respetarlo y luego pensar en los pequeños pasos que puede dar para superarlo.
Yo concibo mi miedo como si fuera un niño asustado. ¿Cuál es la mejor
manera de tratar a un niño asustado? Si usted tuviera un hijo que teme a las
alturas, ¿lo obligaría a saltar en paracaídas? No; no es la mejor manera de
resolver el problema. Sería mejor sentarse a hablar con ese niño con
tranquilidad y afecto, permitirle expresar todo lo que le ocurre.
Es posible que una voz fuerte y autoritaria le diga: "Vamos, eso es
lo que debes hacer". Pero esa clase de energía de poder prácticamente
garantiza que salga a la superficie el extremo opuesto de la polaridad, la
energía vulnerable del niño: "Pero tengo miedo, no quiero hacerlo".
Pruebe a decirle al niño: "Veamos, si quisiéramos hacer esto,
¿qué medidas podríamos tomar para que te diera menos miedo"? Mediante
este proceso, comience a usar su poder y su fuerza para apoyar a su faceta
asustada y vulnerable. No la abrume ni la niegue diciéndose "Soy una tonta
por tener miedo", o "Ve y hazlo de una vez".
Muchas personas usan su fuerza para negar, suprimir o castigar su
vulnerabilidad. Tenemos que aprender a usar nuestra fuerza para apoyar nuestra
vulnerabilidad. Un niño que se siente comprendido, apoyado, protegido y
alentado supera su miedo poco a poco.
Podemos dar pequeños pasos para que el miedo no sea un obstáculo en
nuestra vida. Si estos pasos no son mayores de lo que nuestro miedo puede
tolerar, progresaremos.
¿Cree que podemos emprender este proceso solos, o necesitamos un
consejero o un psicoterapeuta?
Creo que un buen consejero o un psicoterapeuta puede resultar
muy útil. Casi todos nos tratamos a nosotros mismos como nos trataron nuestros
padres u otras figuras de autoridad en la infancia. En cierto sentido, una
psicoterapia es una nueva forma de paternidad. Es estar con alguien que le
enseña a hacer las cosas de otra manera. Una vez que adquiera experiencia en el
trabajo con un consejero (con alguien que esté a su disposición) le resultará
más sencillo continuar sola.
Si pienso en "equilibrar las polaridades" tengo la
impresión de que debo obligarme a hacer cosas que no deseo hacer. ¿Lo he
entendido mal?
Sí. No tiene que obligarse a hacer cosas que no desee. En
ocasiones tendrá que darle un empujoncito en una dirección que le parece
penosa o amenazadora, pero no debería sentirlo como una obligación. Si es
así, no lo haga. Debería verlo como una exploración, como algo que desea
hacer aunque le produzca inseguridad. No es una obligación sino una forma de
expansión. La vida siempre tiene los medios para guiarnos en la dirección que
debemos tomar.
¿Por qué debería yo ser rica cuando otros son tan pobres? ¿Por
qué iba a merecer más que los demás?
En primer lugar parece dar por sentado que hay una suma
limitada de dinero. Piensa que si toma una porción más grande del pastel,
otros se quedarán con una más pequeña. Pero el dinero es un reflejo de la
energía y hay suficiente energía vital para todos. Es posible aprender a vivir
de modo que la energía fluya a través de nosotros y de nuestra vida.
Por otra parte, en el mundo, hay una cantidad limitada de recursos
materiales, de modo que tenemos que ser conscientes de cómo usamos dichos
recursos. Hemos creado una situación desequilibrada, en las que unos pocos
consumimos una parte demasiado importante de los recursos del mundo.
Podemos conseguir que en nuestra vida fluya tanta cantidad de energía,
en forma de dinero, como el universo considere conveniente. Pero creo que
deberíamos ser conscientes de cómo vivimos en la Tierra y no agotar sus
recursos limitados.
Si tiene más dinero del que cree merecer, puede usarlo para hacer una
contribución al mundo. Emplee esa energía, esos recursos, para hacer lo que se
sienta inclinada a hacer. Servirá para demostrar a otros que está bien tener
energía y poder. He escrito extensamente sobre este tema en mis libros Visualización
creativa y Vivir en la luz. Todo se reduce al hecho de que si sigue
los dictados de su corazón, de su alma y de sus verdaderos deseos, el dinero
llegará de una forma que no es dañina para usted ni para ninguna otra persona.
Los últimos libros sobre prosperidad hablan de buscar la dicha
y encontrar un empleo divertido y estimulante todo el tiempo,
¿verdad?
No cada instante; por supuesto. Todo tiene sus momentos difíciles,
sus retos, sus problemas y frustraciones. Pero si hace algo que le apasiona o
que es apropiado para usted, la experiencia es satisfactoria y enriquecedora.
"Buscar la dicha" es una frase preciosa, pero sugiere que uno
debe permanecer en estado de dicha constantemente. Y yo no creo que sea así. No
conozco a nadie que viva de ese modo. Por mucho que amen lo que hacen, no
siempre se sienten dichosos.
Creo que cuando hacemos lo que realmente nos estimula, aquello para lo
que tenemos energía, nos sentimos más involucrados en la tarea, experimentamos
fascinación, plenitud y sí. ¡también nos divertimos!
Me inculcaron la idea de que si algo es divertido no es trabajo y
que se nos paga de acuerdo con la dificultad de lo que hacemos.
No creo que ningún trabajo sea divertido todo el tiempo. Pero
es posible ganar mucho dinero haciendo algo que proporcione verdadero disfrute.
Es mi caso. Y aunque mi trabajo es divertido, a veces también me plantea
problemas. Sin embargo, casi todo lo que hago surge directamente de mi corazón
y de mi alma, y me resulta muy gratificante.
¿Por qué los budistas creen que el deseo es la fuente de todo
sufrimiento y que la libertad consiste en liberarnos de nuestros apegos,
mientras usted dice que debemos confiar en nuestros deseos y guiarnos por sus
dictados?
He oído muchas traducciones e interpretaciones distintas de
esta enseñanza. No estoy segura de qué pensaba Buda, pero me inclino a pensar
que se refería a las falsas ansias que experimentamos cuando perdemos contacto
con el corazón y el alma. Sin embargo, he observado que la forma en que muchas
personas ponen en práctica este principio conduce a la negación de las
necesidades y sentimientos humanos y desata una batalla constante en nuestro
interior. En lugar de intentar liberarnos de la experiencia humana, creo que es
más fructífero reconocer que, como seres humanos, hemos escogido esa
experiencia. Mi objetivo es aceptarla, aprender y disfrutar de ella todo lo
posible.
Fuente: Descubra la verdadera prosperidad. Ed. Plaza& Janés
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