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MADAME BLAVATSKY
Helena Petrovna Blavatsky (1831 - 1891) ,
fundadora de la Sociedad Teosófica, fue un personaje fascinante y rico en
aventuras como pocos. Nació en el seno de una familia rusa noble .
Desde su infancia estuvo dotada de extraordinarias capacidades psíquicas espontáneas
y excepcionales: una especies de videncia natural, además de dotes psicoquinéticas
(término que indica la acción de la mente sobre la materia), que se
manifestaban inicialmente de manera inconciente y no deliberada. Con
su presencia ocurrían los fenómenos más sorprendentes y con el tiempo, Madame
Blavatsky aprendió a dirigir este potencial psíquico excepcional de manera
plenamente consciente.
A los 17 años, luego de abandonar al
anciano marido con el que se casó obligadamente, comenzó a viajar por el
mundo. Se internó en regiones inaccesibles y en aquel tiempo escasamente
conocidas (India, Tibet, incluyendo los montes Himalaya) donde entró en
contacto con misteriosos Maestros o Hermanos Superiores, de quienes recibió las
enseñanzas iniciáticas que posteriormente codificó en los principios básicos
de su Teosofía; el concepto de la Hermandad Universal, la reencarnación y el
karma, así como la evolución a través de la vida,.
La Sociedad Teosófica, fundada en 1875
por Helena Blavatsky y el coronel Olcott, tuvo como objetivo dar a conocer las
grandes verdades difundidas por los textos sagrados de todas las religiones, asi
como sus aspectos ocultos y descubrir para Occidente la gran tradición filosófico-religiosa
de India, desde mucho tiempo atrás en el olvido. Tuvo su primera sede en Nueva
York y posteriormente en Adyar, en las cercanías de Madrás en la India, para
luego difundirse ampliamente por ese país, Europa y Estados Unidos. Formaron
parte también del movimiento Teósofo grandes personalidades como Annie
Besant, continuadora de la obra, Rudolf Steiner y Jidduh Krishnamurti
Tanto Helena Blavatsky como el coronel
Olcott y Annie Besant trabajaron incansablemente en los planos social y cultural
por la India. Fundaron numerosas escuelas - incluso para los intocables- y
recopilaron y publicaron los textos sagrados. Fueron asimismo promotores de un
despertar de la población nativa en el sentido de reivindicar su raza y sus
tradiciones. estos méritos fueron reconocidos amplia y públicamente por las
autoridades del país, entre ellos el pandit Nehrú.
En el plano estrictamente esotérico y
parapsicológico, madame Blavatsky, quién vivió en una época marcada por el
materialismo, contribuyó a través del movimiento teosófico a un renacimiento
de la espiritualidad que tuvo posteriormente gran difusión en muchos países. A
nivel personal, y en lo que se relaciona con sus propios poderes ocultos, nunca
se cansó de repetir que se debían al potencial interior propio del hombre y no
a entidades del más allá, salvo en casos excepcionales. Este aspecto fue
verdaderamente innovador en su época, y la investigación moderna lo subraya
cada vez más.
El movimiento teosófico tuvo una enorme
difusión, no obstante los escándalos que rodearon a su fundadora, provocados
por una investigación realizada de modo sumamente apresurado y superficial) por
la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres, y que arrojó conclusiones
negativas para madame Blavatsky, a quién acusó de fraude. Muy afectada por el
dolor que le significó esto. salió dela India para siempre y durante el resto
de su vida afirmó su inocencia y la injusticia de su acusación, que aún hoy
se repite y subraya. Casi un siglo después, en las páginas del órgano oficial
de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas, el Journal of the SPR, luego de
una cuidadosa revisión científica de la famosa investigación, se disculpó públicamente
ante la memoria de madame Blavatsky " por haber necesitado 100 años de
estudio para demostrar que ella tenía razón". Este estudio, aunque muy
poco difundido entre los conocedores de la materia, honra a la Sociedad de
Investigaciones psíquicas y hace justicia a la fundadora del movimiento teosófico.
BASES DE LA TEOSOFIA
La teosofía es al mismo
tiempo filosofía ,religión y ciencia. Es filosofía por cuanto presenta una lúcida
explicación del proceso evolutivo tanto del alma como del cuerpo de todo ser
contenido en nuestro sistema solar. Es religión en cuanto que, al demostrar el
curso de la evolución normal, señala y recomienda un método para acelerar
esta evolución ,para poder acercarse ,con un esfuerzo consciente, de modo más
directo a la meta. Es ciencia, por cuanto trata estos argumentos como una
materia que no es creencia teológica, sino como conocimiento que puede
obtenerse directamente mediante el estudio y la investigación. La ciencia
asegura que el hombre no tiene necesidad de aferrarse a la fe ciega, porque en
su interior existen poderes latentes que, una vez liberados, le permitirán ver
y examinar por cuenta propia; también indica el modo en que estos poderes
pueden despertarse. La Teosofía es por sí misma el resultado del despertar de
estos poderes en el hombre, porque las enseñanzas que brinda están basadas en
observaciones directas hechas en el pasado y que hacen posible este desarrollo:
estas enseñanzas pueden ser comprobadas por quien lo desee y que posea el valor
y la constancia para emprender el trabajo necesario para desarrollar su propia
voluntad superior.
Existen tres verdades que son
absolutas, pero que pueden ser inarticuladas si no hay quien las proclame. Son
grandes como la vida misma, y sin embargo simples como la más simple de las
mentes humanas:
1) Dios existe y es bueno. El
es el gran dador de la vida: dentro de nosotros y fuera de nosotros, es eterno y
eternamente benéfico. No es audible, visible ni tangible y sin embargo es
percibido por el hombre que anhela percibirlo.
2) El hombre es inmortal, y el
suyo es un acontecer cuya gloria y esplendor no tiene límites.
3) Una ley divina de absoluta
justicia reina sobre el mundo; por ello todo hombre es verdaderamente su propio
juez, el que provee su propia gloria y oscuridad, el árbitro de su propia vida,
de su propia recompensa , de su propio castigo.
Con base en la doctrina teosófica,
de estas verdades se derivan importantes consecuencias, como la siguiente: todo
aquello que sucede, por negativo y obstaculizante que parezca, es en realidad
propio de aquello que necesitamos para progresar; una vez que entendemos en qué
proceso estamos insertos, tenemos entonces el deber de cooperar con éste de
manera inteligente.
Por otra parte el hombre es
un espíritu y su cuerpo es un instrumento. Su vida no es más que una jornada
en la auténtica existencia. En consecuencia, la muerte es mucho menos
importante de lo que por lo general pensamos, y es sólo un paso de un estado de
existencia a otro. El hombre, tal y como lo vemos, tiene ante sí la perspectiva
de una larga evolución por la que debe trabajar conscientemente orientándose
en la consecución de la meta final, que es de naturaleza y dimensiones
inimaginables para el hombre de este mundo.
Ahora bien, los pensamientos
y actos no son fines por sí mismos, sino que se producen con base en las leyes
de causa y efecto: aquel que se hace consciente de este mecanismo y lo comprende
a fondo, puede organizar su vida para respetarlo y utilizarlo para los fines del
propio crecimiento interior.
Como conceptos fundamentales
de la doctrina teosófica, están los de reencarnación y karma. La reencarnación,
afirman los teósofos, "restituye la justicia a Dios y los poderes al
hombre", en el sentido en que lo hace amo de su propio destino. Karma es
una palabra sánscrita que significa "acción", y escencialmente
corresponde a las leyes de causa y efecto, y al versículo bíblico:
"Aquello que el hombre siembra es lo que cosechará" En otras
palabras, cada vida es consecuencia de las que le precedieron, y a su vez
determina las vidas siguientes. La ley de Karma no debe ser entendida como acción
punitiva, sino más bien como un correctivo, como una lección que solamente
puede ser entendida y acrecentada.
Otro gran pilar de la
doctrina teosófica es el concepto de "Maestros": son seres que
completaron su evolución alcanzando la perfección humana y que ya no tienen
nada más que aprender en la Tierra. Estos seres constituyen una Hermandad, una
Jerarquía que cumple el anhelo de la conjunción entre lo humano y lo Divino, y
que guía y sostiene la evolución de la humanidad. Para tal fin los Hermanos
Superiores encarnan voluntariamente y pueden tener discípulos en la Tierra que
cooperan con ellos a beneficio de sus semejantes. Esta jerarquía de Seres
Perfectos se manifiesta, afirma la teosofía, en los períodos más difíciles
de la historia del hombre aspirando a cumplir un impulso evolutivo.
Madame Blavatsky, que afirma
haber tenido contacto personal particularmente con dos Maestros, el Maestro
Morya (MM) y su amigo Koot Homy (KH), de los que se sabe que se manifestaron
también al coronel Olcott, escribe que para que el discípulo sea
verdaderamente tal debe poseer las siguientes características: una
vida pura, una mente abierta, un corazón puro, un intelecto ávido de
conocimientos, una lúcida percepción espiritual, un espíritu de hermandad
hacia todos, una disposición para dar y aceptar consejo y enseñanzas, una magnánima
tolerancia de la injusticia personal, una valerosa declaración de principios,
una actitud valiente de defensa de quienes son atacados injustamente y un ánimo
constantemente dirigido a los ideales de la perfección y del progreso humanos.
Estos son los peldaños de la escala dorada por la que los discípulos pueden
ascender al Templo de la Sabiduría Divina.
Es ésta la doctrina teosófica
fundamental, resumida al máximo. A ella se dedicó totalmente Helena Petrovna
Blavatsky, quien el 8 de mayo de 1891 dejó tras de sí 60 años de una vida
intensa y fascinante como pocas. 
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